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La administradora de FEMA Deanne Criswell ofrece discurso en la Conferencia Nacional de Huracanes

Release Date Release Number
HQ-21-124
Release Date:
Junio 16, 2021

WASHINGTON -- Hoy, la administradora de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) Deanne Criswell ofreció un discurso sobre la preparación para huracanes y desastres durante la Conferencia Nacional de Huracanes en New Orleans. Otros participantes fueron Ken Graham, director del Centro Nacional de Huracanes en Miami;  James Waskom, director de la Oficina del Gobernador para la Seguridad Nacional y Preparación para Emergencias, Baton Rouge, Louisiana;  y Kevin Guthrie, director de la Division de Manejo de Emergencias de Florida, Tallahassee, Florida.

A continuación, el discurso de la administradora según presentado.

Buenas tardes. Es un placer estar hoy aquí, en persona, con todos ustedes.

Estoy muy orgullosa de esta comunidad porque ustedes son el vivo ejemplo de la resiliencia que nuestra nación ha demostrado durante los últimos 18 meses. Todos sabemos lo difícil que ha sido el último año y medio para todos, mientras llevábamos a cabo nuestras responsabilidades "usuales" Y navegábamos simultáneamente por la pandemia.

Todos tenemos historias personales sobre cómo esta pandemia afectó a nuestras familias, nuestros amigos y nuestras comunidades.

Sin embargo, también he visto que esta pandemia ha permitido mostrar lo mejor de nuestras comunidades; la gente se ha adaptado a las nuevas tecnologías para mantenerse comunicado con los demás, y ha ayudado a sus familiares, amigos y vecinos en una situación que ninguno de nosotros podría haber imaginado hace un año.

Ese espíritu de comunidad, de colaboración y de cuidado mutuo va a ser fundamental a medida que nos adentramos en lo que se prevé que será una temporada de huracanes extremadamente activa. Es fundamental que toda la familia de manejo de emergencias -federal, estatal, tribal, local y territorial- aproveche las lecciones que hemos aprendido y las formas innovadoras de cumplir nuestra misión durante la pandemia de COVID y las aplique en el futuro.  

Esta comunidad profesional de funcionarios de manejo de emergencias consiste en mucho más que tan solo personas que ayudan a sus vecinos durante los desastres. Para muchos de nosotros aquí presentes, nuestro compromiso en los servicios de emergencia va más allá que un título, esto representa una vocación.

Esta dedicación a nuestra vocación compartida es un atributo con el que nuestras comunidades seguirán contando cuando necesiten ayuda.

Durante mis vistas de confirmación en el Senado, compartí el objetivo de elevar y profesionalizar los funcionarios de manejo de emergencias definiendo mejor lo que significa ser un funcionario de manejo de emergencias y desarrollando carreras profesionales para el personal de manejo de emergencias de la nación.

Cuando fui bombera en Colorado, la comisionada de manejo de emergencias en la ciudad de New York, miembro de la Guardia Nacional Aérea, y mientras trabajé anteriormente en FEMA, reconozco la diversidad de habilidades que son necesarias para ser exitosos en nuestra profesión.

Somos estudiantes perpetuos de nuestro oficio, aprendiendo continuamente a estar preparados y adaptarnos a nuevas misiones. Demostramos el valor del trabajo en equipo, pensamiento crítico y la solución de problemas de manera creativa. Somos líderes cívicos que recordamos nuestro pasado mientras planificamos para el futuro.

Los funcionarios de manejo de emergencias y primera respuesta son los cimientos de las comunidades a las que servimos porque valoramos a las personas que forman parte de ellas. Durante los desastres, las personas afectadas no son tan solo sobrevivientes; son nuestros colegas, nuestros amigos, nuestros vecinos y nuestras familias.

Mientras pensamos en cómo servir mejor a nuestras comunidades, también debemos reconocer dónde tenemos oportunidades de mejorar.

Nos encontramos en un momento crucial en el que, como comunidad de manejo de emergencias, tenemos la oportunidad de abordar dos prioridades clave: el cambio climático y la equidad.

Durante el 2020, nuestra nación no sólo sobrellevó una de las temporadas de huracanes más activas de su historia, sino que requirió que cumpliéramos con nuestro deber en medio de una pandemia mundial.

Nos estamos acostumbrando a una "nueva normalidad" mientras el mundo sigue cambiando ante nuestros ojos. Muchos de estos retos se ven exacerbados por el cambio climático. Las tendencias climatológicas nos indican que las temporadas de huracanes e incendios forestales de 2021 podrían volver a ser intensas. Ahora es el momento de mantener conversaciones sinceras y reales sobre lo que podemos hacer juntos para convertirnos en una nación más resiliente y preparada.

Como administradora de FEMA, estoy comprometida con impulsar la función de FEMA para hacer frente a los efectos del cambio climático.

Para acelerar este proceso, nuestros esfuerzos de resiliencia y mitigación deben ir dirigidos al nivel comunitario y familiar. Teniendo esto en cuenta, me complace destacar dos de nuestras iniciativas más recientes para el desarrollo de la resiliencia comunitaria mediante la mitigación de riesgos.  

En primer lugar, me complace anunciar una nueva fuente de fondos de mitigación para ayudar a los propietarios de viviendas. Como parte del Programa de Individuos y Familias (IHP, por sus siglas en inglés), los propietarios de viviendas en áreas cubiertas por las declaraciones presidenciales de desastre pueden ahora reparar sus viviendas de manera que reduzcan la probabilidad de futuros daños por desastre.

Estas medidas, que incluyen mejoras en las reparaciones de los techos y la elevación o reubicación de los calentadores de agua, calderas y paneles eléctricos, permitirán a los propietarios de viviendas se recuperen y hacer que sus viviendas sean más resistentes a los eventos meteorológicos severos, reduciendo el sufrimiento por desastres y la probabilidad de necesitar ayuda federal en el futuro.

En segundo lugar, también me complace que el presidente Biden haya anunciado el apoyo de $1,000 millones para nuestro programa de Desarrollo de Infraestructura y Comunidades Resilientes (BRIC, por sus siglas en inglés) para proyectos de mitigación de riesgos previos a los desastres. Esto representa el doble en la cantidad de fondos proporcionados el año pasado y una parte de estos fondos está destinada a comunidades históricamente desatendidas.

  • Me complace que el programa BRIC cambiará el enfoque federal del gasto reactivo en mitigación por desastres hacia una inversión proactiva en la mitigación comunitaria, de modo que cuando llegue el próximo huracán, inundación o incendio forestal, las comunidades estén mejor preparadas.

También debemos desarrollar una cultura que comprenda que la resiliencia es una parte esencial de nuestra vida cotidiana. Juntos, podemos hacer que esto sea una realidad centrándonos en la mejora continua mientras nos esforzamos por alcanzar los objetivos de mitigación y preparación locales y nacionales.

Por ejemplo, las inundaciones son el tipo de desastre más común y costoso en Estados Unidos. De hecho, las inundaciones y las tormentas costeras representan aproximadamente el 70 por ciento de todas las declaraciones presidenciales de desastre de la última década. Donde puede llover, puede inundarse.

Conocer el verdadero riesgo de inundación de una propiedad es esencial para que los propietarios de vivienda puedan obtener la cobertura de seguro adecuada. Debido a esto, FEMA ha realizado varias mejoras para transformar el Programa del Seguro Nacional de Inundación, reduciendo la complejidad y aumentando la transparencia. Estos cambios incluyen una nueva metodología de fijación de precios para un programa más equitativo que llamamos Risk Rating 2.0 – Equity in Action (Clasificación de riesgo 2.0 – Equidad en acción, en español).

La metodología de fijación de precios actual, aunque es sólida desde la perspectiva actuarial, no había cambiado desde la década de los 70. Desde entonces, la tecnología ha evolucionado y también lo ha hecho la comprensión de FEMA sobre los riesgos de inundación.  

La Clasificación de riesgo 2.0 permite a FEMA proporcionar a los individuos y a las comunidades información para tomar decisiones más informadas sobre la compra de seguros de inundación y la adopción de medidas de mitigación que pueden ayudar a reducir las tasas. Esto puede incluir la elevación de una estructura sobre pilotes, la instalación de aberturas contra inundaciones o el traslado de maquinaria y equipos, como las unidades de HVAC, a una altura superior al primer piso.

La Clasificación de riesgo 2.0 permitirá a FEMA distribuir las primas de forma más equitativa entre todos los asegurados, según el valor de reemplazo y en el riesgo de inundación de cada propiedad.

Es imposible hacer el trabajo que hace FEMA sin nuestros colaboradores: agencias federales; colaboradores estatales, locales, tribales y territoriales; y otros en los sectores privado y sin fines de lucro.

Desde el más pequeño departamento rural de bomberos voluntarios hasta las agencias de manejo de emergencias en los centros urbanos de nuestra nación, este sistema de apoyo refuerza nuestros esfuerzos de preparación, respuesta y recuperación.

Ustedes son quienes mejor conocen sus comunidades porque estos son los lugares a los que llaman hogar.  

Nuestra capacidad para establecer alianzas con todo el sistema de manejo de emergencias nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo y hace que nuestra respuesta sea más eficaz.

Sin embargo, también debemos admitir que nos queda mucho trabajo por hacer. No podemos ser tímidos a la hora de plantear el asunto de la equidad. Es un hecho que los desastres agravan las desigualdades que ya existían antes de que ocurrieran estos eventos.

La pregunta que debemos hacernos es qué podemos hacer para que todos los sobrevivientes, no sólo quienes tienen los medios, tengan acceso a la asistencia.

A veces, esta desigualdad se produce porque algunas comunidades no reciben tanta ayuda después de los desastres. En ocasiones se debe a que estos grupos se encuentran en áreas más susceptibles a los efectos del cambio climático. A veces estos grupos tienen un acceso limitado a los programas de recuperación o a los recursos que les ayudan a obtener la ayuda que buscan.

Para empezar a abordar estos obstáculos sistémicos, pedimos su ayuda. Hasta finales de julio, tenemos una solicitud de información en la página web de fema.gov destinada a recopilar sus ideas sobre cómo abordar este asunto.

También tenemos que reconocer nuestras propias limitaciones en este esfuerzo. La asistencia de FEMA no está diseñada para resolver las desigualdades sociales; sin embargo, tenemos la obligación, tanto como administradores del dinero de los contribuyentes, como de nuestra misión de ayudar a las personas antes, durante y después de los desastres, de asegurarnos de que nos centremos en nuestras comunidades históricamente desfavorecidas y desatendidas.

Una nación verdaderamente resiliente sólo puede existir cuando todas las comunidades se beneficien de la ayuda que puede proporcionar nuestro sistema de manejo de emergencias.

Para mí, la equidad no sólo tiene que ver con lo que hacemos por los demás, sino también con el personal que dirijo cada día.

A medida que cumplimos con nuestra misión, también debemos garantizar la equidad en todas las operaciones de FEMA. La diversidad, la equidad y la inclusión no son opcionales para nosotros, sino que deben ser un componente esencial de nuestra forma de actuar.

Una de las mayores fortalezas de FEMA es la diversidad de su personal. Entendemos que, para ayudar a las personas, necesitamos crear un entorno que sea acogedor y que lleve nuestros valores más allá de los conceptos abstractos.

Al igual que la diversidad en nuestras comunidades fortalece la esencia de nuestro país, la diversidad en nuestra fuerza laboral fortalece nuestra agencia. Y así como queremos conocer la opinión de la nación a través de la solicitud de información, también queremos asegurarnos de que cada empleado de FEMA tenga una voz y la oportunidad de ser escuchado.

Esto lo hacemos a través de un sólido conjunto de Grupos de recursos de empleados federales que permiten al personal de toda la agencia participar en discusiones significativas y escuchar las variadas experiencias y culturas que tenemos en FEMA. Por ejemplo:

  • Con nuestro Grupo de recursos de empleados LGBTQIA+, tuve el placer de participar en la primera ceremonia de despliegue de la bandera del arcoíris en el Centro Nacional de Coordinación de Respuesta de FEMA para conmemorar el inicio del Mes del Orgullo.
  • Nuestro Grupo de recursos de empleados afroamericanos organizó sesiones informativas y diálogos sobre la trágica muerte de George Floyd y las posteriores manifestaciones por los derechos civiles. El lunes, la agencia organizó un evento virtual de Juneteenth para ayudar a celebrar este importante aniversario y la cultura afroamericana.
  • Estos grupos de recursos no son solamente para propósitos de celebraciones. De hecho, luego del trágico tiroteo y asesinato de mujeres asiáticas en Georgia, nuestro Grupo de recursos de empleados asiático-americanos organizó sesiones informativas y diálogos, lo cual permitió brindar un espacio seguro a nuestros empleados para hablar sobre sus sentimientos y obtener apoyo.

La equidad no es solo un lente interno para nosotros en FEMA; tenemos esperanza de que ustedes también se acojan a este reto en sus comunidades.

Otra prioridad clave es la preparación. Sabemos que la preparación es la piedra angular de una comunidad resiliente.

Y en nuestras comunidades también es importante recordar que la preparación comienza al nivel individual.

Como todos los que estamos presentes sabemos, hay directrices sencillas que todos debemos seguir para garantizar nuestra seguridad propia y la seguridad de nuestras familias, amigos y vecinos. Pero, aunque estas acciones son sencillas, es importante repetirlas:

Primero, vacúnese: Mientras más personas se vacunen, mejor podemos ayudar a enfrentar los retos de otra temporada de huracanes durante las condiciones de la pandemia.

Segundo, haga un plan: Necesitamos su ayuda para lograr que la preparación sea una parte importante de la conversación. Use su influencia para ampliar los mensajes que ayudan a las personas a aprender cómo prepararse para los desastres que podrían ocurrir donde usted vive, trabaja o visita.

Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de prepararse para los desastres que pueden ocurrir en nuestras comunidades. Nadie conoce esto mejor que la región de la Costa del Golfo.

Prepararse para desastres puede tomar tiempo para completarse. La parte más importante de este paso es que las personas comiencen el proceso de planificación ahora, mucho antes de que ocurra un desastre.

Listo .gov tiene información disponible en línea para individuos, personas con discapacidades, familias, niños, mascotas y negocios sobre cómo prepararse para esta temporada de huracanes y otros desastres.

Tercero, manténganse informado: Vivimos en la época más conectada de la historia de nuestra nación. También sabemos que la información oportuna y correcta es esencial para promover la seguridad en nuestras comunidades y debemos utilizar todas las herramientas a nuestra disposición para hacer llegar la información y protegerlas de los riesgos. 

  • Durante COVID-19, en FEMA tomamos pasos significantes en promover la accesibilidad. Ofrecimos servicios de intérpretes por teléfono en más de 180 idiomas para las personas que visitaron los centros de vacunación y no hablan inglés.
  • Mientras que esto es solo un comienzo, ayudará a promover nuestra recomendación final de seguridad:

Obedezca las órdenes de desalojo o evacuación por parte de los funcionarios locales: Si su comunidad sigue los dos primeros pasos, el siguiente fluye de manera natural... Cuando le digan que tiene que desalojar o evacuar – hágalo.

Como funcionarios de manejo de emergencias, tenemos que dar el ejemplo a nuestras comunidades. Ayúdenos en difundir el mensaje y exhorte a las personas indecisas en seguir las ordenes de desalojo o evacuación que emitan los funcionarios estatales y locales.

Promueva la preparación individual a nivel local y comparta su plan de desalojo y otras acciones de preparación con su familia, amigos y vecinos, y ayúdelos a crear su propio plan.

Aunque no todas las personas puedan mantener un tanque lleno de gasolina o crear mochilas de emergencia con suministros, es posible hacer algunas cosas poco a poco para aumentar la preparación diariamente tras el curso del tiempo.

Las dificultades que tienen algunas personas con la preparación pueden deberse a la forma en que nuestros mensajes llegan a sus comunidades, si es que los mensajes les llegan.

Asignamos 18 unidades móviles de vacunación para ayudar a alcanzar comunidades históricamente marginadas y comunidades más remotas. Queremos hacer llegar el mensaje – y la ayuda – a quienes más lo necesitan. 

También sabemos que habrá ocasiones en las cuales la misma estrategia no funcionará para toda situación. Una de las lecciones que aprendimos en la respuesta a COVID-19 y esfuerzos en los Centros Comunitarios de Vacunación es que muchas veces tenemos que hacer esfuerzos adicionales para llegar a las personas donde están.

Por medio de nuestro trabajo colaborativo con nuestros socios estatales y locales, estamos orgullosos que cerca del 58 por ciento de las vacunas en los centros comunitarios de vacunación del programa piloto federal fueron administradas a poblaciones históricamente marginadas.

Ya que continuamos operando en un entorno pandémico, necesitamos que todos estemos preparados para continuar protegiendo la salud pública durante las operaciones de respuesta y recuperación por desastres.

FEMA recientemente volvió a publicar la Guía operacional para la pandemia según las sugerencias de ustedes, para brindarle a los funcionarios de manejo de emergencias con guías, recursos y lecciones para prepararse para las operaciones de respuesta y recuperación en medio de COVID-19.

Nosotros continuaremos adaptando nuestras operaciones y prestación de programas para agilizar los servicios, el apoyo y la asistencia en sus comunidades mientras protegemos la salud y la seguridad de los sobrevivientes de los desastres y nuestra fuerza laboral.

Para concluir, COVID-19 retó la manera en que los funcionarios de manejo de emergencias en todo el país necesitan pensar, reaccionar y ejecutar. La magnitud sin precedente de la pandemia produjo dificultades a través de las cuales colectivamente todos tuvimos que innovar, colaborar y manejar.

Estas lecciones no pueden ser olvidadas, y nos lo debemos a nosotros mismos y la nación internalizarlas en tanto de manera teórica y práctica según nos esforzamos para construir un Sistema holístico de manejo de emergencias. Nuestra misión colectiva es demasiado importante como para no hacerlo.

Según continuamos perseverando, tomamos consuelo en que esta experiencia nos ha hecho ser más inteligentes, fuertes y resilientes que nunca. Nuestra labor como funcionarios de manejo de emergencias es la personificación de valentía y ejemplo brillante de lo que significa servir a nuestra nación cada día.

Tal como ustedes han demostrado valentía en su trabajo, estoy retando a cada uno de ustedes aquí hoy a ser valientes en sus esfuerzos para abordar el cambio climático, acogerse a la diversidad, la equidad y la inclusión, y a continuar cumpliendo nuestra misión con dignidad y respeto.

Gracias.

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Última actualización Junio 16, 2021