La Tribu Wampanoag de Aquinnah trabaja con FEMA para proteger a su gente

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Aquinnah (anteriormente conocido como Gay Head): Los terrenos costeros bajo la colina al final de la isla (traducción general).

Wampanoag: Gente de la Primera Luz

A principios de 2020, cuando COVID-19 estremeció al mundo y se convirtió en parte del vocabulario colectivo, la Tribu Wampanoag de Aquinnah sabía lo que tenían que hacer. Con su inherente resiliencia, ingenio y compasión, se movilizaron rápidamente para mantener a los miembros de la tribu seguros, saludables y protegidos.

Esta no ha sido la primera pandemia que la Tribu ha superado.

En 1616, antes de la llegada de los peregrinos, una enfermedad aún misteriosa causó una epidemia que arrasó con aproximadamente el 75 por ciento de la población de los 69 pueblos que formaban la Nación Wampanoag. Con esa historia en mente, la presidenta del Consejo Tribal, Cheryl Andrews-Maltais, inmediatamente ordenó el cierre de su comunidad.

El Consejo Tribal aprobó una resolución declarando un “Estado de Emergencia y Desastre Mayor” inmediato. El Consejo Tribal también determinó que, como una antigua Tribu autónoma, la Tribu era capaz de supervisarse a sí misma y debería ser beneficiaria directa de la asistencia federal a través del programa de Asistencia Pública de FEMA.

Eso fue solo el principio. Las incógnitas parecían abrumadoras. ¿Cómo notificar a todos los miembros de la tribu? ¿Cómo determinar las necesidades relacionadas al COVID-19 de los miembros tribales? ¿Cómo proporcionar equipo de protección personal (PPE, por sus siglas en inglés) a todos, además de productos médicos duraderos a los miembros de la tribu debido a las altas anticipadas de los hospitales?

“Más allá de nuestro pequeño tamaño en Aquinnah, somos una comunidad aislada con recursos limitados”, dijo Andrews-Maltais de la población de 300 miembros de la isla ubicada en el extremo suroeste de Martha's Vineyard.

Debido a la necesidad de una fuente continua de PPE, así como de suministros de limpieza y desinfección, las necesidades financieras y los retos logísticos que enfrentan como Nación Tribal insular se hicieron más difíciles.

El Coordinador Federal y funcionario de enlace tribal de FEMA, Adam Burpee, fue asignado a la tarea una vez que la Tribu determinó que quería ser beneficiaria directa de la ayuda de FEMA. El apoyo proporcionado por el funcionario de enlace Burpee fue a veces cara a cara, y otras veces, como la entrega de PPE, en el mismo lugar.

Para ayudarles a través de las actividades requeridas y la documentación necesaria para convertirse en un beneficiario, una novedad para la Tribu, Burpee proporcionó algún apoyo necesario y bienvenido. Burpee también ayudó con las solicitudes de recursos para PPE, necesidades de alimentos de emergencia y orientación con respecto a las necesidades de refugio no congregado.

“El mayor reto inmediato para esta Tribu fue su escasez de personal”, dijo Burpee. “Sin un departamento de manejo de emergencias dedicado, tenían a su Presidenta Tribal haciendo malabares con el liderazgo ejecutivo de la Tribu, encargándose de las acciones administrativas rutinarias para la Nación Tribal, prensa y actividades tácticas detalladas, asociadas con la respuesta a un desastre sin precedentes. Este evento presionó a la Tribu hasta el límite absoluto”.

Burpee dijo que el desarrollo de capacidades está en el centro del reto para la Tribu. “El desarrollo de capacidades es un gran reto en todo Estados Unidos”, dijo Burpee. “Los gobiernos tribales no tienen un buen mecanismo para autofinanciarse. La tribu Wampanoag de Aquinnah no recauda impuestos, no tiene una vía de ingresos de los juegos de azar y sus Ciudadanos Tribales ya están gravados por gobiernos federales, estatales y locales”.

 

También se presentaron nuevos retos mediante órdenes de cierre y de refugio en el lugar. Muchos miembros de la tribu estaban preocupados por la necesidad de aislamiento y cuarentena, y los miembros de la comunidad que estaban acostumbrados a reunirse con otros y socializar en el centro comunitario ya no podían hacerlo debido a las restricciones del COVID-19.

 

En su cuarto mandato, la presidenta Andrews-Maltais esta familiarizada con lo que necesita la Comunidad Tribal: ella creó un Equipo de Servicios de Respuesta a Emergencias (ERST, por sus siglas en inglés) COVID-19 entero desde cero. Su departamento de recursos naturales era más que adecuado en operaciones ordinarias, e incluso extraordinarias, pero esta respuesta fue diferente.

 

“Necesitábamos ser lo más inclusivos posible para abordar las necesidades de emergencia de todos nuestros miembros tribales”, dijo Andrews-Maltais. “Así que, contratamos a miembros tribales para que fueran nuestro equipo de servicios de respuesta a emergencias. Esto no solo proporcionó trabajo desesperadamente necesario, ya que la mayoría de las personas estaban sin trabajo debido a la pandemia. También creó una sensación de familiaridad, consuelo y conectividad para nuestros miembros tribales, especialmente nuestros Ancianos, para que no se sintieran tan aislados”.

 

Regina Marotto de FEMA también servía como Enlace Tribal en ese momento. “FEMA proporcionó una gran cantidad de PPE: mascarillas, respiradores, protectores faciales, batas; y suministros médicos: termómetros, toallitas con alcohol, compresas de hielo, junto con cajas de alimentos de emergencia y desinfectante de manos”, dijo Marotto.

“Muchas Naciones tribales desconfían del gobierno federal; sin embargo, hemos tenido éxito desarrollando nuestras relaciones con las Tribus de Nueva Inglaterra durante la emergencia de COVID”, señaló Marotto. “Ha sido de ayuda que nuestro equipo se haya mantenido casi igual, en lugar de rotar a diferentes personas dentro y fuera. En mi experiencia de trabajo en el País Indio, tener el mismo punto consistente y eficaz de contacto, a menudo conduce a la confianza y al continuo desarrollo de relaciones”.

Eso es repetido por la presidenta Andrews-Maltais. “Saber que FEMA está allí con suministros, apoyo y personal es alentador”, dijo. “Nos sentimos seguros y cómodos en nuestra asociación federal”.

Aunque la tribu Wampanoag de Aquinnah había enfrentado y superado la adversidad por sí sola en el pasado, esta situación requería recursos externos. “El factor limitante en casi todas las decisiones (de Andrews-Maltais) no fue la falta de capacidad o de acceso, sino la incertidumbre sobre el financiamiento”, dijo Burpee. “Lo que les ofrecimos fue una oportunidad para que buscaran el reembolso de las necesidades inmediatas que la presidenta y su personal identificaron para proteger a los Ciudadanos Miembros de la Tribu y proteger a su pueblo”.

Todas las agencias locales y federales posibles, desde el Servicio de Salud Indígena hasta el Ejército de Salvación y FEMA, se movilizaron para ayudar con financiamiento, empleados, artículos y servicios.

Estas alianzas logran como resultado mover a la Tribu hacia una nueva normalidad mientras mantienen el número de casos de COVID relativamente bajo.

“Una vez que identificamos nuestra capacidad, nos comunicamos con las otras tribus en el área y compartimos los recursos que pudimos obtener”, dijo Andrews-Maltais. “Para nosotros, como Naciones Tribales, todos estamos relacionados y nos sentimos particularmente cerca uno de otros durante tiempos de estrés y lucha. No podría haber estado más feliz de poder ayudar a nuestros otros hermanos y hermanas Tribales”.

Agregó que el equipo de respuesta a COVID-19 fue imprescindible en sus esfuerzos. “Hicieron todo lo necesario para obtener resultados”, dijo Andrews-Maltais. “Son la columna vertebral de toda la iniciativa y de la misión. Sin su dedicación y compromiso con nuestra/su gente, nunca podríamos haber tenido tanto éxito como lo hemos tenido. Han distribuido o entregado miles de comidas y PPE, y han vacunado a cientos de miembros de nuestra Comunidad Tribal, todo con una sonrisa”.

Aunque la fase crítica de la pandemia ha pasado, Andrews-Maltais enfatiza que la colaboración continúa.

“Seguimos proporcionando alimentos, PPE, bienes duraderos, equipo electrónico y apoyo general a nuestros miembros tribales para su bienestar, siempre y cuando podamos llegar a ellos”, dijo Andrews-Maltais.

Los representantes de FEMA continúan apoyando a la Tribu. Según sea necesario o solicitado, se comunican con Aquinnah en llamadas semanales de coordinación privadas. Se llevan a cabo reuniones mensuales con todas las tribus de la región para proporcionar actualizaciones, compartir información y tener una conversación directa con FEMA.

El sentido de comunidad de la tribu, junto con su profundo conocimiento y feroz implementación de los protocolos de manejo de emergencias, los han mantenido relativamente sanos e intactos, a pesar de haber sufrido la pérdida de Miembros Tribales debido al virus.

“Hicimos todo lo posible, y continuaremos tratando de detener la propagación y manteniendo a nuestra Comunidad Tribal lo más segura posible”, dijo la presidenta Andrews-Maltais. “Como líder de mi Tribu, me corresponde hacer lo que sea necesario para asegurar que mi gente y los míos estén tan seguros como sea humanamente posible. Así que, continuaremos trabajando con FEMA y nuestros otros colaboradores federales para hacer precisamente eso”.

La traducción literal del nombre de la tribu tal vez nunca ha parecido más adecuada. Para “la gente de la primera luz” en las costas bajo la colina al final de la isla, el Aquinnah Wampanoag continúa brillando como un faro de esperanza, fuerza y resiliencia.

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