Una traductora reflexiona: palabras con propósito

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Nota del editor: El Huracán María cambió  la vida de muchos cuando tocó tierra en Puerto Rico en septiembre de 2017. Cuatro sobrevivientes, ahora empleados locales de FEMA, comparten sus historias de cómo el Huracán María impactó sus vidas y cómo están contribuyendo cada día para mejorar su comunidad.    

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. A mí me parece que una palabra puede llevar suficiente sentido y emoción que transciende una sola imagen. Durante los últimos seis meses en Puerto Rico, María era esa palabra, evocando tanto el miedo como la bravía, el desespero y la esperanza y la destrucción y la resiliencia.

Como muchos puertorriqueños, mi vida cambió el 20 de septiembre de 2017. Solo cuatro días antes, mi familia y yo celebrábamos el 8vo cumpleaños de mi hija en la playa. Poco después de soplar las velas y abrir los regalos, escuchamos la noticia confirmando que un posible huracán categoría 4 o 5 venía de camino.

El huracán María dejó a la Isla entera, el lugar que llamo mi hogar, sin electricidad. Parecía como si estuviésemos aislados del resto del mundo. Esos primeros días luego de la tormenta, la sensación de incertidumbre era palpable dondequiera que uno iba. Y aunque hubo que traer comida, agua y otros suministros por avión o por barco a nuestra pequeña isla, había una cosa que teníamos en abundancia: puertorriqueños trabajadores, y yo era uno de ellos.

Aparte de algunas filtraciones y un poco de agua que entró por las ventanas, mi familia y nuestro hogar estaban ilesos. Comencé a trabajar como traductora en el departamento de Asuntos Externos de FEMA el 9 de octubre. Jamás me había sentido tan nerviosa, emocionada y completamente abrumada como aquel día.

Mi misión era clara: necesitaba ofrecer información importante de FEMA a los sobrevivientes que entendían muy poco o nada de inglés. Considerando que el español usa aproximadamente 20 por ciento más palabras para comunicar el mismo mensaje que el inglés, no fue una tarea muy fácil. Y el reto se multiplicaba por las limitaciones de tiempo de un Anuncio de Servicio Público de 30 segundos. Esa fue una de mis primeras tareas.

Rápidamente entendí que las palabras que yo traduzco son más que palabras. De algunas  maneras, son vitales para las personas que lo perdieron todo. Ellos necesitan saber dónde encontrar agua, dónde solicitar asistencia por desastre. Necesitan saber cómo preparar las raciones militares conocidas como MRE, o Comidas Listas para Comer. Las palabras que yo traduzco van mucho más allá de las paredes del edificio que todos llamamos el JFO, o la Oficina de Operación en Desastres. Ellas alcanzan las vidas de los sobrevivientes que tratan de vivir en  su nueva normalidad.  

El departamento de Asuntos Externos de FEMA es un ambiente acelerado, lleno de energía con un equipo diverso y talentoso de profesionales que se dedican a brindar información precisa y práctica que los sobrevivientes pueden usar durante su recuperación.  

Mi tiempo aquí me ha ayudado a poner las cosas en perspectiva. El trabajo que realiza FEMA y sus colaboradores en toda nuestra Isla es inspirador. Para muchos, María, una palabra que seis meses atrás significaba miedo, desespero y destrucción, ahora representa bravía, esperanza y resiliencia.

Last Updated: 
11/05/2018 - 14:54

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