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La recuperación requiere de todos… trabajando juntos

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Ha pasado casi un año desde que grandes inundaciones afectaron varias zonas de Colorado. Con muy poco previo aviso, las fuertes lluvias dejaron arroyos y ríos crecidos. Las imágenes de la secuela de este dramático evento siguen siendo sorprendentes: carreteras arrasadas por el agua dejando a comunidades completamente aisladas, hogares destruidos por las corrientes de agua, y cambios al curso de arroyos y ríos.   

Si bien el impacto de la inundación fue significativo, aún más impresionante fue ver el trabajo en equipo que tomó lugar en todos los niveles de gobierno, el sector privado, y agencias de voluntarios, así como la resiliencia y determinación mostrada por los residentes de Colorado.

Una de las ideas erróneas más comunes después de un desastre es que FEMA, o cualquier otra persona, tienen el poder de hacer que las cosas vuelvan a ser como eran antes de que ocurriera el desastre.  Pero no es así, la recuperación no sucede de la noche a la mañana. El proceso de recuperación requiere de mucho trabajo y paciencia. Afortunadamente, las comunidades no están solas en este esfuerzo. La función principal de FEMA es actuar como el organismo de coordinación, ofreciendo la plena capacidad operacional de gobierno federal como apoyo a los esfuerzos estatales y locales.

La visión para la recuperación viene de los residentes afectados por el desastre, con los fondos y recursos necesarios para realizar esta visión procedente de los niveles más altos del gobierno. Como parte de este proceso, las organizaciones voluntarias y el sector privado también juegan un papel importante en el apoyo y la reconstrucción del tejido de la comunidad.

En el último año se han producido grandes avances en la recuperación de inundaciones, pero aún queda mucho por hacer. Las comunidades en Colorado siguen trabajando para restaurar las carreteras e instalaciones públicas que fueron dañadas o destruidas por las aguas de inundación. Los propietarios de viviendas y negocios aún están reconstruyendo sus propiedades, y las comunidades de las cuencas hidrográficas han unido sus fuerzas para desarrollar mejores estrategias para garantizar que Colorado se recupere de manera más fuerte y segura a la vez que coexiste con las fuerzas de la naturaleza.

Desafortunadamente, no podemos volver atrás las agujas del tiempo. En vez, debemos visualizar un mejor futuro y adoptar el espíritu de colaboración y la cultura de resiliencia, que terminan siendo el legado de las inundaciones del 2013.

Last Updated: 
22/12/2017 - 00:11