Un Año Despues: Los Esfuerzos de Mitigación de los Propietarios de un Restaurante de Highlands Dieron Sus Frutos

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Fecha de publicación: 
25 octubre, 2013
Número de publicación: 
4086-231

LINCROFT, N.J. – Un mes después de la supertormenta Sandy, Dan Shields y su socio, Robert Higgins, daban gracias al cielo.

Su restaurante Windansea, ubicado en la costa en Highlands, había resistido los fuertes vientos y el oleaje de Sandy, y solo había sufrido daños relativamente menores.

El resto de Highlands no tuvo tanta suerte. Las aguas de la crecida habían inundado numerosas viviendas y tiendas en las zonas bajas del municipio. Las calles estaban llenas de escombros, y un parque de casas móviles de la zona norte del municipio había quedado en ruinas.

El restaurante Windansea resistió el oleaje y los vientos de Sandy y sufrió daños mínimos.Atlantic Highlands, N.J., 10 de octubre de 2013. El restaurante Windansea resistió el oleaje y los vientos de Sandy y sufrió daños mínimos. Al haber renovado el restaurante según las recomendaciones de construcción de FEMA antes de la llegada de Sandy, los propietarios pudieron volver a abrirlo poco después de la tormenta. Rosanna Arias/FEMA.Cuando las aguas retrocedieron en el distrito comercial, los propietarios de las tiendas tuvieron que vérselas con la destrucción física de sus negocios y la pérdida de sus medios de subsistencia.

Varios propietarios de restaurantes, colegas de Higgins y Shields, tuvieron que cerrar sus negocios durante mucho tiempo, como consecuencia de los graves daños causados por la tormenta.

¿Qué fue lo que salvó a Windansea?

El nuevo código de construcción del municipio, que exigía a las propiedades ubicadas en zonas inundables que cumplieran con las estrictas normas nuevas de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés). “Tuvimos que atenernos a la construcción en la zona V”, comentó Shields, en referencia a las normas más estrictas que rigen para las propiedades ubicadas en zonas de alto riesgo de inundación. “Sentí que era el ‘rostro publicitario’ de FEMA”.

Cuando los dos socios compraron el restaurante en el año 2000 por $690,000, tenían previsto invertir alrededor de $300,000 en la renovación del viejo restaurante, antes conocido como Branin’s Wharf. Sin embargo, a medida que las obras avanzaban, comenzaron a surgir problemas ocultos. “Era un edificio en muy mal estado”. Finalmente, hubo que demoler más del 50 % del edificio. Un día, mientras trabajaban en el restaurante, se acercaron unos funcionarios de FEMA y del municipio y les ordenaron que detuvieran las obras. “Tienen que hacerlo según nuestras indicaciones”, les dijeron a los socios.

La estructura debía reconstruirse de conformidad con las normas de construcción en la zona V de la FEMA, la norma más estricta que se aplica a las propiedades con alto riesgo de inundación.

 Las aguas de la crecida y los vientos ocasionados por Sandy dañaron muchas tiendas de la costa.Atlantic Highlands, N.J., 10 de octubre de 2013. Las aguas de la crecida y los vientos ocasionados por Sandy dañaron muchas tiendas de la costa. El restaurante Windansea sufrió pocos daños gracias a las medidas de mitigación que se tomaron antes del paso de Sandy. Rosanna Arias/FEMA.Los socios no estaban contentos, por no decir algo peor. El reducido presupuesto que habían reunido para pagar lo que pensaban sería una remodelación bastante simple no cubriría la importante construcción que el municipio exigía. “Era algo completamente distinto a la compra de un pequeño restaurante y su remodelación”, explicó Shields.

A fin de que el edificio ubicado frente a la bahía fuera resistente a las inundaciones, hubo que colocar 80 pilares de 12 pulgadas de diámetro en el terreno a una profundidad de 30 a 40 pies, reforzar el techo y las paredes con varillas de acero, y conectar los elementos de toda la estructura con chapas de acero y acero estructural para sujetar el suelo a las paredes.

El proyecto llevó un año más de lo que los socios habían previsto, y su costo superó en más de $1 millón al presupuesto original.

 “Sentí que me habían tratado injustamente”, explicó Shields al Asbury Park Press unas semanas después de la tormenta, “que FEMA trataba de probar que tenía razón, que intentaba demostrar su poder y se la agarraba con un pobre tipo como yo”.

Pero Shields ya no se siente así.

Si bien el edificio sufrió algunos daños en el primer piso y en el bar al aire libre Tiki, el restaurante Windansea pudo volver a abrir sus puertas menos de tres semanas después de la tormenta. “No hubo ni una grieta en la placa de yeso, nada fuera de lugar”.

 

Enlaces de videos: Esfuerzos de recuperación y mitigación de Avanti Linens,
Lanzamiento de la campaña Stronger Than The Storm (Más fuerte que la tormenta) de Nueva Jersey

A continuación, en la serie Un año después, se analizan las formas en que el sector privado de Nueva Jersey colaboró en el proceso de recuperación.

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Fecha de la última actualización: 
13 noviembre, 2013 - 12:37
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