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Un sobreviviente de Rockaway enfrenta su “nuevo normal”

Autor: 

Escrito por: Hanna Vick, Asistente de Asuntos Externos, Centro de Información Conjunta, Huracán Sandy en New York

Un mes tras el paso del huracán Sandy, Mike Byrne, mi jefe y Oficial Federal de Coordinación en New York, reflexionó sobre el trabajo que se ha realizado y el que aún falta por hacer. En su blog, hicimos una promesa que continuaríamos compartiendo historias y actualizaciones, así que quiero compartir la historia de Rita M., una sobreviviente de Rockaway, Queens:

El año pasado, muchos de los residentes de Rockaway desalojaron sus viviendas en anticipación del huracán Irene. Al final nada ocurrió, y por esta razón decidimos permanecer en nuestros hogares  en espera de Sandy.

Nunca más. Hemos aprendido que cada tormenta es diferente – con sus propias consecuencias.

Como a las 6 de la tarde, antes de la llegada de la tormenta, camine a la playa con mis tres niños y vi cuan fuerte era el oleaje – el agua cubría las aceras y carreteras, y ni siquiera habíamos alcanzado la marea alta. Nos cruzamos con un hombre que ha vivido en el área por más de 50 años, y nos comentó que en todos esos años nunca había visto algo como esto.

En toda la noche, creo que solo pude dormir un total de 20 minutos. Perdimos la electricidad como a las 7:30. Cuando los niveles de agua llegaron como a los tres pies parece que la misma entró al sistema electrónico de los vehículos porque comenzaron a sonar las alarmas, y las ventanas y baúles se abrían solos. El cielo se iluminó de rosado por incendios en el área. Después me entere que los hogares se estaban quemando a solo pocas cuadras de mi casa. Un vecino se paró fuera de su hogar haciendo señas con una linterna y ofreciendo su hogar a aquellos que escapaban de los hogares incendiados.  Una vez dentro de su hogar el vecino cayó en cuenta que no conocía a ninguna de estas personas. También se veían personas viajando en  kayaks y tablas de boogie por la carretera.

A la mañana siguiente teníamos más de cinco pies de agua dentro de nuestro hogar. El sótano, que sirve como la habitación de mi hijo, estaba completamente inundado. Todos sus libros, ropa, muebles, y nuestro calentador de agua y calefacción fueron destrozados, y se encontraban cubiertos de mugre y aguas residuales. Cuando abrí la puerta de entrada me encontré con escombros y arena por todos lados.

Trate de excavar una salida. Tenía que hacer algo; mi esposo sufre de fibrosis pulmonar y no puede esforzarse. Fácilmente pude haber dicho “No voy a lidiar con esto” pero decidí seguir escavando.  Cuando mis hijos me vieron excavando, se unieron a ayudar.

En realidad no sabíamos qué más hacer. Hay mucha información sobre cómo prepararse para una tormenta, pero no tanta sobre qué hacer después de la tormenta.* Dos días después cuando se nos empezó a acabar la comida también nos llegó información sobre qué iglesias y tempos estaban abiertos donde podríamos ir a comer. Nos comunicamos con FEMA y nuestro agente de seguros.

No fuimos los únicos afectados en nuestra familia – tres de mis hermanos fueron desplazados. Si solo uno de nosotros hubiese sido afectado, hubiésemos podido ayudar, pero todos estamos pasando por lo mismo. Mi esposo, mis cuatro hijos y yo nos fuimos a quedar en el garaje de mi hermana en Brooklyn, donde todos compartimos una habitación con un colchón inflable

Con la excepción de una familia (quienes tenían planes de mudarse), todos los residentes de Rockaway tenemos planeado regresar a nuestras viviendas. Nuestros seguros solo cubren daños por el viento y no inundaciones. Recibimos de FEMA cerca de $2,000 para arreglos de vivienda temporera y $7,700 para reemplazar el calentador de agua, sistema de calefacción y otros bienes que fueron dañados por el desastre. Recibimos el dinero de FEMA el mismo día que recibimos la denegación de nuestra compañía de seguro. Ahora tenemos que enviarle a FEMA nuestra información de seguro para ver si somos elegibles para algún otro tipo de asistencia.** Todavía tenemos mucho que limpiar y reemplazar – incluyendo nuestros vehículos.

Se siente como si estuviésemos todos los días yendo a Lowe’s y Home Depot. Mi esposo y yo estamos tratando de encontrar maneras de reconstruir que nos protejan de futuros desastres.

Mis hijos me preguntan que cuándo todo volverá a la normalidad. Yo les digo que no estoy segura si las cosas volverán a ser como eran. Definitivamente nuestra perspectiva ha cambiado y tomaremos con mayor seriedad las advertencias de tormentas en el futuro. También tomaremos las debidas precauciones, como no guardar tantos artículos de importancia en el sótano. No seremos capaces de conducir a nuestros hijos en un vehículo por un tiempo.  Creo que pasará un largo tiempo antes de que las cosas vuelvan a la normalidad. Tendremos que aceptar nuestro nuevo normal.

 tienen un apellido diferente en la leyenda al pie de la foto. Rita mantiene su apellido de soltera.

Foto de la familia: nota: tienen un apellido diferente en la leyenda al pie de la foto. Rita mantiene su apellido de soltera.

* Como referencia, visite listo.gov para información sobre cómo recuperarse de un desastre, cómo elaborar un plan familiar de emergencias y cómo preparar un equipo de suministros de emergencias.

**FEMA recomienda a todos los sobrevivientes, estén o no estén asegurados, a inscribirse con FEMA para recibir asistencia lo más pronto posible. Aunque FEMA no puede duplicar beneficios, aquellos afectados podrían ser elegibles para recibir algún tipo de asistencia mientras esperan la compensación de la compañía de seguro.

Fecha de la última actualización: 
10/12/2012 - 15:12
Posted on Lun, 10/12/2012 - 15:12
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